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martes, 5 de marzo de 2013

México Negro.

¿De dónde salieron las armas y municiones para que nos matáramos durante la Revolución, si a lo largo de su historia México ha carecido de industria militar y no había divisas para importarlas?

De pronto, en el territorio de una nación pobre en su mayoría, aparecieron inmensas chapoteras en las que el petróleo afloraba, exhibiendo una riqueza insospechada, y las grandes potencias conspiraron para apropiársela. ¿De qué le ha servido a más de cincuenta millones de mexicanos, que hoy subsisten penosamente sepultados en la miseria, la expropiación petrolera de 1938? Por las páginas de esta novela transitan hombres de negocios desfrazados de diplomáticos, espías, diputados corruptos, clérigos de toda jerarquía, abogados vendidos a las compañías petroleras extranjeras, extrorsionadores de la peor ralea, guardias blancas y toda una caterva de personajes que, durante maś de medio siglo, saquearon impunemente el subsuelo mexicano.

Francisco Martín Moreno revela, con su enérgica prosa, pasajes inéditos que todo mexicano que sospeche de la historia oficial debería conoce.

lunes, 24 de septiembre de 2012

El afilador de historias



"Me dijeron que usted es de los más antiguos aquí'', es la frase para que Manuel Villaseñor, de 83 años, detenga el esmeril, se olvide de los cuchillos y suelte una cátedra


GUADALAJARA, JALISCO (23/SEP/2012).- Vino al mundo por culpa de Lázaro Cárdenas del Río, en lo que hoy es la oficina de administración del mercado San Juan de Dios, donde todavía se la vive. Vio nacer la cara actual ese edificio y a la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG). Vio morir al diseñador del mercado, Alejandro Zohn, y hoy asiste a la agonía de la FEG. Tuvo 10 hijos. Hace ejercicio todos los días, cuando se trepa a su bicicleta o con unas cadenas que puso en el techo de su cama. Ha sido ambulante, sindicalista, futbolista, réferi de boxeo olímpico, gestor y músico. Nació afilador de cuchillos y afilador de cuchillos se va a morir. Se llama Manuel Villaseñor y, con 83 años de vida, es un museo vivo de Guadalajara.

Tajante. Manuel Villaseñor (izquierda)
nació afilador de cuchillos y afilador de cuchillos se va a morir.

Un museo accesible a todos. Si en el mercado Libertad (San Juan de Dios) uno pregunta dónde están los locales 1,142, 1143 y 1144, quizá nadie responda. Si uno pregunta por Manuel Villaseñor, todos le van a indicar el camino de un pasillo en el surponiente del mundo que es ese edificio.

Ahí estará Manuel Villaseñor, con una camiseta de rockero, unos guaraches muy modernos de piel y las palabras en la punta de la lengua, nomás esperando que alguien les dé cuerda. La cuerda tiene una duración mínima de un par de horas. Se activa cuando cualquiera menciona: “Me dijeron que usted es de los más antiguos aquí”, la frase mágica para que el viejo detenga el esmeril, se olvide de los cuchillos y suelte una cátedra de la evolución que han tenido la política, la economía, el deporte, la música y el desarrollo urbano de Guadalajara desde 1950.

“Me las sé de todas, todas. He estado en la Universidad del Comercio Popular”, presume Manuel Villaseñor, antes de comenzar una lección, que siempre empieza por el principio.

“…Yo le estoy hablando de 1923 —durante la rebelión huertista—. Llegó Lázaro Cárdenas a tomar la plaza de Teocuitatlán de Corona, donde mi mamá, María Gudiño, era maestra. Ahí se agarraron a tiros el general Rafael Buelna y Lázaro Cárdenas, y le pegaron a Cárdenas. Luego luego, como quién, lo llevaron con mi mamá, que tenía una miscelánea. Ahí lo tuvieron toda la noche y a las cinco de la mañana lo sacaron en un guayín a la estación de Zacoalco de Torres. Para no alargar la historia, un día vino un destacamento a darle las gracias a mi mamá. El capitán del destacamento se hizo novio a mi mamá y aquí estoy yo. Nací, aquí en Guadalajara, en 1930, en la calle José María Mercado 140, a una cuadra de lo que era el mercado Rojo, porque era de tepetate. Luego tumbaron esa manzana y construyeron el Libertad”.

Política a la vieja usanza: como Manuel Villaseñor alebrestó a la gente que ocupaba las vecindades donde hoy está el San Juan de Dios, en la negociación consiguió un terreno en la colonia Belisario Domínguez y un local en el mercado. “De algo tienen qué vivir los luchadores sociales”, justifica él sin remordimientos.

Desde antes, Manuel combinaba su sino político y el oficio de los cuchillos, heredado por su bisabuelo, con otras actividades. Todas las que uno se pueda imaginar.

De políticos, músicos y locos…

Que a mediados de los cuarenta tocaba el contrabajo en un trío de boleros llamado Los Monarcas, que tras su salida se transformó en el famoso Los Trevi; que sentado en la banca del equipo de futbol Atlas vio el penal con el cual el “Tico”, Edwin Cubero llevó a la formación a su único campeonato en la historia, en 1951; que en los años setenta fue el delegado de Jalisco, durante los juegos deportivos juveniles que se celebraron en el Distrito Federal y cultivaron grandes éxitos; que un decenio después promovió el tercer piso del mercado San Juan de Dios, para acomodar a los fayuqueros que se habían plantado afuera del mercado y le quitaban clientes a los comerciantes establecidos, que mientras todo ocurría conservó su plaza, durante 30 años, en la oficina de Fomento Deportivo del Ayuntamiento de Guadalajara y se hacía padre de familia una y otra y otra y otra y otra vez…

—¿Cómo se llaman sus hijos? —le pregunto a Manuel Villaseñor, que en la última hora ha recitado nombres de políticos, guaruras, futbolistas, calles, boxeadores y organizaciones obreras. El afilador hace un esfuerzo de concentración y luego lo abandona: “Ay Dios, es un montón de gente…. son cinco mujeres y cinco hombres… Mire: el mayor es Ricardo, y ya trae su credencial del Insen”.

Inmediatamente, el octogenario regresa sobre sí una y otra y otra vez. Y todas las veces él es el héroe que se movió a la hora la de foto. ¿Y qué?

“A mí se me facilita mucho el ambiente social y político porque tengo contacto con todos. Aquí vienen los peluqueros a afilar sus tijeras, vienen las que trabajan en la industria del vestido, vienen los del campo a afilar sus machetes. Yo tengo las relaciones y cuando cuando voy a los municipios a echar grilla, me sale bien, porque me conocen como el afilador, no como el político.

—¿Y los del crimen organizado también afilan aquí sus cuchillos?

—Mire, no traen letrero, pero en la cara se les echa de ver. Luego luego se ve que tienen cara de jefe de relaciones públicas.

Y la charla sigue y, de ser por Manuel Villaseñor, seguiría varios días. Su ego está siempre recién afilado. “Tengo un nieto que se llama igual que yo y siguió mi oficio, pero él usa el láser. Uno sigue con el esmeril y el mollejón, que también tienen una historia política muy turbia. ¿Se acuerda usted de la familia Salinas?”…

sábado, 1 de septiembre de 2012

Examinan imagen de Madero construida en los medios



Con 600 imágenes de documentos, revistas ilustradas, fotografías, entre otros, se presentó el libro "Francisco I. Madero. Entre imagen pública y acción política 1901-1913"

El Universal: Francisco I. Madero (1873-1913) logró tener una presencia a nivel nacional e internacional y obtener el respaldo popular en su lucha contra el gobierno porfirista, resultado de la construcción de una imagen pública forjada a través de los medios de difusión de la época, entre ellos fotografías, periódicos, carteles y grabados.
Contenido. La publicación reúne una serie de estudios sobre la figura
del líder revolucionario y la iconografía que
se generó a su alrededor. (Foto: Especial / INAH )

De acuerdo con la historiadora Rosa Casanova el moderno manejo que se hizo de la imagen del político y su influencia en la sociedad, es abordado en el libro "Francisco I. Madero. Entre imagen pública y acción política 1901-1913", editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual reúne una serie de estudios sobre la figura del líder revolucionario y la iconografía que se generó a su alrededor.

"Era un personaje moderno y visionario que sabía del poder de la imagen y como tal la utilizó", señaló Casanova, coordinadora de la edición y curadora de la exposición del mismo nombre presentada en el Museo Nacional de Historia "Castillo de Chapultepec" (MNH), de enero a abril de 2011.

El libro muestra, a través de 600 imágenes de documentos, revistas ilustradas, fotografías, grabados, propaganda política, carteles, bandos, manifiestos, libretas de apuntes, álbumes, medallas, trajes y otros objetos personales, cómo se construyó la imagen pública de Madero y la eficacia que tuvo para alcanzar una presencia nacional e incluso internacional, toda vez que sus retratos circularon en periódicos y revistas de todo el mundo.

Se trata de un estudio iconográfico, abundó la investigadora del MNH, que también aborda la imagen pública contradictoria de Madero, pues sus opositores también hicieron uso de medios como la caricatura para criticar su activismo.

"Madero sabía del poder de la prensa y como tal la utilizó; de ser un personaje del norte del país, logró construir una presencia que trascendió ese ámbito, en particular a raíz del triunfo en Ciudad Juárez (mayo, 1911), que generó una gran cantidad de imágenes fotográficas publicadas en periódicos y revistas de todo el mundo, además de tarjetas postales que se distribuyeron por todo el país", explicó la historiadora durante la presentación del volumen, hace unos días, en el Castillo de Chapultepec.

Rosa Casanova expresó que uno de los problemas que buscó combatir Madero y los opositores al régimen de Porfirio Díaz fue la censura, ante el cierre de periódicos y revistas.

En el tránsito entre la salida de Díaz, las nuevas elecciones y la toma de posesión del llamado Apóstol de la Democracia, se eliminaron las restricciones a la libertad de prensa, lo que dio pie a nuevas publicaciones.

"Esta situación fue aprovechada por los opositores de Madero para hacer crítica del nuevo régimen, mediante fotografías, caricaturas, dibujos o grabados que realizaban artistas formados en la Academia de San Carlos, en detrimento de la figura del líder revolucionario. Este tipo de materiales aparecieron en las revistas de oposición, que también contaban con muy buenos fotógrafos.

"Estos dos discursos, en favor y en contra de Francisco I. Madero, se entrelazaron y generaron dos vertientes: por un lado surgió un lenguaje culto, moderno y propositivo visualmente, de artistas con formación académica, y por otro apareció un lenguaje popular que reutilizaba viejos temas iconográficos en un nuevo contexto, utilizado por los partidarios del Apóstol de la Democracia".

El libro "Francisco I. Madero. Entre imagen pública y acción política 1901-1913", reúne los estudios sobre los distintos lenguajes y significados de la iconografía ligada a la figura de Madero, de autores como Santiago Portilla, Yolia Tortolero, Miguel Ángel Echegaray, Miguel Rodríguez, Amparo Gómez, Mercurio López Casillas, Fausto Ramírez, Lourdes López Camacho, Thalía Montes, Salvador Rueda y Rosa Casanova.

"Tanto la exposición como el libro implicaron una investigación exhaustiva y muy rica, con el apoyo de diversas instituciones y coleccionistas que facilitaron la consulta de archivos públicos y particulares, y sobre todo, de diversos documentos, fotografías y objetos que por su delicadeza y fragilidad, no son fáciles de conseguir. Esto nos permitió revisar las ligas y conexiones que podemos tener, a 100 años de distancia, con estos discursos iconográficos", concluyó la historiadora del INAH.

domingo, 23 de octubre de 2011

Con 50 mil ejemplares, Conaculta adquiere la biblioteca Alí Chumacero

México, D.F.- La biblioteca de Alí Chumacero está integrada por 50 mil ejemplares y conformada por libros, folletos, publicaciones periódicas y diversas obras publicadas en ediciones numeradas y con dedicatorias de los autores.

Se trata de una de las colecciones más importantes que existen en México, ya que muchas de las obras con las que cuenta contribuyen, de manera decisiva, a trazar el mapa de nuestra república literaria.

Entre los temas que destacan dentro esta amplia colección se pueden mencionar: culturas de la antigüedad, literatura, historia, antropología, filosofía, psicoanálisis, arte y ciencias sociales; así como facsímiles de códices, obras sobre arte y escuelas artísticas en diversos países del mundo.

En conferencia de prensa, en la cual estuvieron presentes familiares del propio poeta nayarita, Conaculta anunció la adquisición, por 24 millones de pesos, de la biblioteca de uno de los grandes hombres de libros del siglo XX mexicano: Alí Chumacero. Este anuncio coincide con el primer aniversario luctuoso del poeta y editor mexicano, a celebrarse el próximo sábado 22 de octubre. El acervo se suma al proyecto de “La Ciudadela, la ciudad de los libros”, que cuenta hasta el momento con las bibliotecas de José Luis Martínez, Antonio Castro Leal y Jaime García Terrés.

viernes, 21 de octubre de 2011

Explora la historia de México con Google Earth

La sensación que provoca recorrer los lugares donde se hizo la historia es incomparable. Visitar los castillos, pirámides o lugares fundamentales de un país puede provocar en nosotros un fuerte sentimiento de pertenencia, en el caso de que se trate de nuestra cultura, o de respeto, cuando tenemos la oportunidad de ampliar nuestros horizontes y conocer otras. Hoy la web nos permite conocer estos lugares en unos cuantos clics y encontrar su información más importante de forma organizada.

México tiene una gran cantidad de bellezas naturales y lugares con mucha importancia cultural que ofrecer al mundo. La majestuosidad de sus zonas arqueológicas, por ejemplo, provoca que, año con año, cientos de miles de turistas visiten el país para recorrerlas. Ahora será más sencillo planear tu viaje a estos lugares, sin importar en dónde te encuentres, gracias a la inclusión del atlas interactivo del Instituto Nacional de Antropología en Google Earth.

El Atlas Interactivo es una capa en Google Earth en la que se georeferencian modelos a escala (algunos en 3D) de monumentos, sitios arqueológicos, museos y otras construcciones que integran el patrimonio de México.

Estamos trabajando para que accedas a la capa desde la galería de Google Earth. Mientras tanto, te invitamos a descargarla desde este punto.


Ahora puedes visitar virtualmente 416 lugares a través del Atlas Interactivo que reúne 182 zonas arqueológicas, 116 museos, 31 sitios de patrimonio mundial, 83 modelos 3D y 4 escuelas. Muchos de los modelos presentados en el atlas interactivo son resultado del concurso Pon a México en el Mapa.

Cada uno de los sitios, en esta importante capa de información para Google Earth, incluye contenidos adicionales en forma de texto, video, audio y enlaces a páginas oficiales que permiten conocer mejor la zona seleccionada de una manera rápida y sencilla.

Hace unos días, Google Earth alcanzó las mil millones de descargas en todo el mundo y el atlas interactivo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que ahora se suma a sus contenidos, dará una mayor visibilidad al patrimonio mexicano en todo el mundo.

No dejes de visitar esta capa en Google Earth, te ayudará a planear mejor tu viaje a alguno de estos lugares en México y su información te permitirá disfrutar esta visita como el mejor de los expertos.

googleamericalatina

viernes, 29 de julio de 2011

Breve historia del Ángel de la Independencia.


En 1943 fue Antonio López de Santa Anna quien, junto con la Academia de San Carlos —la escuela de pintura más famosa de nuestra historia— lanzaron la convocatoria que estipulaba los requisitos que hoy —más o menos— cumple nuestro monumento.



Según la moda arquitectónica imperante, debía ser una columna honoraria. Recordemos que la influencia clásica era el canon estético del momento.

Su altura debería ser de, mínimo, 42 metros.
El remate exigido era una Victoria. La diosa Nikté que antes había mencionado y que aparece en monumentos conmemorativos de todo el mundo occidental.

Una base o pedestal adornado por estatuas y bajorrelieves.
Rodeado todo por una reja y con monumentos menores que adornaran la plaza.
Los materiales de recubrimiento debían incluir mármol; las estatuas y adornos debían de ser de bronce.
El ganador de este certamen fue un arquitecto francés, Enrique Griffon, a quien se le entregó el premio en efectivo (300 pesos —de la época—), pero cuya obra nunca se realizó. Al caprichoso señor Santa Anna no le agradó el diseño elegido por los académicos de San Carlos, favoreciendo el proyecto de un mexicano, Lorenzo de Hidalga, que aunque había quedado en segundo lugar, resultó ser el proyecto a erigirse. Quizás el motivo de su elección fue que —nada lorenzo don Lorenzo— en la columna, en un bajorrelieve, aparecía ilustrada la batalla de Pueblo Viejo, en Tampico, lucha que el mismo Santa Anna dirigió.

Sin embargo, como diría mi abuela, el que da y quita, con el diablo se desquita. A pesar de que se colocó la primera piedra —¡cuánto nos gustan estos eventos de socialitè!—, por falta de fondos no se llegó a construir —¡cómo nos choca hacer presupuestos!—. Fue hasta el Segundo Imperio Mexicano (porque uno nunca es suficiente) que se retomó el proyecto y que ahora favoreció al arquitecto Ramón Rodríguez Arangoity. La mismísima emperatriz Carlota —dulzura de mujer, toda una palanqueta—volvió a colocar la primera piedra, pero la caída del imperio se interpuso y el proyecto volvió a quedar en el olvido. Sin embargo, durante la república restaurada —que, como la Biblioteca Vasconcelos, sigue en restauración— aunque no había fondos para ningún proyecto de esta especie, se decidió urbanizar el Paseo del Emperador, llamándolo “Paseo de Degollado” en honor a Santos Degollado, héroe de la Guerra de Reforma.

Y aquí entra ese personaje tan ambivalente, tan discutido y polémico. Don Porfirio Díaz, que, terriblemente influido y deslumbrado por el empuje arquitectónico francés —y la ciencia positivista en boga— decidió abrir desarrollos inmobiliarios de lujo en la zona. Sí, adivinaron, las colonias Tabacalera y Jurarez, que en aquél momento se llamó Americana (y de ahí que el nombre de sus calles sean de ciudades del gabacho). Además, sembró arboles e instaló mobiliario urbano, del cual aún conservamos algunas piezas. En 1886, este controvertido prócer volvió a convocar a concurso para un monumentos conmemorativo, retomando los requisitos de las convocatorias pasadas (para que vean que eso del pirateo de proyectos no lo inventó Marianita).

Se decidió que el monumento a construirse se asentaría en una de las glorietas del recién nombrado Paseo de la Reforma y que lo realizaría una misma firma estadounidense. Sin embargo —de nuevo, los presupuestos— de pospuso la construcción en 1887, siendo vendido al gobierno el proyecto y regresando a su casa la firma constructora de Washington, D.C. Es hasta 1900 que se nombra al arquitecto Antonio Rivas Mercado (sí, hay una calle de su nombre, de ahí la familiaridad) y que se comienza la construcción del monumento el 2 de enero de 1902, cuando don Porfirio pone la primera piedra. Rivas Mercado encarga el proyecto escultórico al italiano Enrique Alciati y la obra civil al Ingeniero Roberto Gayol. Sin embargo, ¡la venganza de Moctezuma! O bueno, no. Pero sí la desgracia.

En mayo de 1906, los trabajadores comenzaron a notar cierta inclinación en el monumento. Y sí, debido a la inestabilidad del suelo y la mala cimentación, el monumento se nos estaba yendo chueco (qué atinada metáfora de nuestra vida nacional). La base tuvo que ser demolida y se volvió a comenzar, hasta inaugurarlo el 16 de septiembre de 1910 en el culmen de las celebraciones del centenario. Así que ya pueden sacar conclusiones de cuándo estará lista nuestra Estela de Luz…

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