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martes, 25 de octubre de 2011

La adicción por la delgadez

La anorexia nervosa y la bulimia son enfermedades devastadoras que han cobrado una dimensión inusitada entre los jovenes de todo el mundo y de todas las clases sociales,pero atrapan y golpean con mayor fuerza a las mujeres.

"YO TENÍA ANOREXIA y creo que después bulimia. Quería a fuerza tener un cuerpo como el de las modelos que pintan a la gente muy guapa. Pero creo que me obsesioné. Primero hice dietas y después me negaba a hacerlas, entonces empecé a comer muchísimo y a vomitar. Tenía pavor a engordar. Cuando me sentí muy mal fui a ver a un psicólogo para que me quitara esa obsesión. No fue fácil". Este testimonio refleja la influencia que tiene el modelo de la delgadez entre las jóvenes, pero también evidencia que Erika ­quien nos relató esta experiencia­ tenía un problema psicológico que la llevó a esa conducta.

Según datos médicos, de diez enfermos de anorexia o bulimia nueve son mujeres de entre los 15 y los 26 años de edad, obsesivas, dependientes, obedientes y que pertenecen a familias rígidas, estrictas y poco tolerantes a los cambios. Pero los hombres también tienen su historia.

"Yo fui bulímico ­narra Ezequiel, de 19 años­. Formaba parte del 5% de los bulímicos del sexo masculino, ya que el 95% restante son mujeres. Comencé haciendo una dieta bajo control médico porque estaba excedido de peso, pero pronto y sin darme cuenta caí en la bulimia. Comencé a dejar de comer y aunque adelgazaba, seguía viéndome gordo en el espejo. Empecé a provocarme vómitos, cada vez que me daba un ataque de hambre y me comía todo. Luego incorporé los laxantes. Tomaba ocho o diez por día. Esto produce gran irritación, tanto en los intestinos, como en la faringe, lo cual puede ser causa de úlceras y cáncer. Seguí así por un año y varios meses. De 85 kilos había bajado a 50, pero yo me miraba al espejo y me veía de 100. No podía sentarme en una silla de madera sin que me salieran moretones; tampoco apoyar los codos en la mesa. Sentía terribles dolores abdominales por causa de los laxantes y sólo quería estar dormido".

Este testimonio refleja el infierno que viven los jóvenes que padecen bulimia. Existen informes que evidencian que ya desde el siglo XIX había personas que se provocaban el vómito, después de comer en forma excesiva. En 1940 este trastorno se consideró un síndrome y en 1980 la Sociedad Americana de Psiquiatría incluyó a la bulimia en el manual de psiquiatría como una enfermedad diferente a la anorexia.

Ambos trastornos vienen desde la Antigüedad, pero es ahora cuando se les ha estudiado, tipificado y definido. Se sabe que son producto de múltiples factores, que pueden incluir trastornos emocionales y de la personalidad, así como presiones familiares, una posible sensibilidad genética o biológica y el vivir en una sociedad en la cual hay oferta promisoria de comida y una obsesión por la delgadez. Esta idea de la estética transmite a los jóvenes sistemas de valores que se basan en el "buen look" y el problema es que puede derivar en una adicción por la delgadez del cuerpo y producir enfermedades. Cierto es que esta estética, esta moda, es sólo un disparador que afecta negativamente a algunos jóvenes con problemas familiares y con desajustes de personalidad.

El pavor a engordar 

El término anorexia nervosa proviene del latín y quiere decir sin apetito, y el adjetivo nervosa expresa su origen psicológico. Sin embargo, no es cierto que los jóvenes anoréxicos no sientan hambre, al contrario, la reprimen por el pavor que tienen a la obesidad. Estos jóvenes rechazan en forma contundente el mantener un peso corporal por encima de los valores mínimos aceptables para una determinada edad y talla. "El miedo que experimentan hacia la obesidad los lleva hasta la inanición y a la pérdida progresiva de peso. Y lo más grave es que no tienen conciencia de su enfermedad", señala la nutrióloga Marcela Palma, del Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INN). Los anoréxicos llegan a perder por lo menos el 15% de su peso corporal y, en casos extremos, hasta el 60%, lo que puede ocasionar la muerte. El trastorno tiene diversas caras y, según Marcela Palma, puede clasificarse en etapas primaria y secundaria.

Las múltiples caras de la anorexia

En la etapa primaria sólo se tiene un miedo intenso a subir de peso y ésta se caracteriza por dos tipos de padecimientos: la anorexia nervosa restrictiva y la bulimarexia. En la primera, se utiliza el ayuno y la disminución exagerada de la ingestión de alimentos para controlar el peso sin utilizar el vómito o los laxantes como métodos de control. En la bulimarexia se combinan periodos de ayuno con periodos de ingestión compulsiva y después se provoca el vómito, y se aplican purgas y enemas para controlar el peso.

En la etapa secundaria, la anorexia nervosa es consecuencia de alguna enfermedad psiquiátrica como la esquizofrenia o la depresión; en esos casos, la anorexia se debe a una interpretación falsa de la alimentación y no a la búsqueda de pérdida de peso. Por lo que respecta a la cantidad de casos de anorexia, se da más en los países sajones que en las sociedades orientales. En Latinoamérica, y específicamente en México, los estudios estadísticos y epidemiológicos son muy pocos; carecemos de la información suficiente sobre la incidencia de los trastornos de la conducta alimentaria, aunque en la actualidad diversos grupos investigan este fenómeno.

El infierno de la bulimia

La palabra bulimia proviene del griego y significa "hambre de buey". Generalmente se presenta entre los 18 y 28 años de edad. Al igual que en la anorexia, el 95% de los pacientes bulímicos son mujeres.

Según Marcela Palma, "este trastorno se caracteriza por la ingestión rápida de gran cantidad de alimentos; la culpabilidad provocada por el abuso al comer y la autoinducción al vómito; la utilización en forma indiscriminada de laxantes y diuréticos y el ejercicio excesivo, debido a que estos jóvenes tienen pavor a subir de peso. También es característico que durante mucho tiempo ellos nieguen estas conductas".

Según datos del INN, en muchos países la frecuencia de la bulimia es mayor que la de la anorexia nervosa, pero en México tampoco se tienen cifras sobre la incidencia de este trastorno, debido a que, aun cuando se han aplicado cuestionarios entre la población de riesgo, se esconden los síntomas.

Enfermedades complejas, tratamiento integral

Los jóvenes que padecen anorexia o bulimia requieren de un tratamiento integral en el que debe participar un equipo de especialistas como nutriólogos, psicoanalistas y médicos o endocrinólogos, además de la familia. La participación de ésta es fundamental, ya que los aspectos familiares son muchas veces la causa de estos trastornos. Si algún joven sospecha que puede padecer este tipo de problemas, debe recurrir a alguna instancia de salud pública o privada y evitar a tiempo el infierno dantesco que hacen vivir la anorexia nervosa y la bulimia.

Algunas características del anoréxico y el bulímico

El anoréxico

Perfeccionista, obsesivo, dependiente, obediente
Sobresale en los estudios

Experimenta sentimientos de bajo amor propio (autoestima)
Creencia irracional de que está gordo, sin importar que esté delgado
Carece de dominio sobre su vida personal
Extrema rigidez en el control del apetito
Negación del riesgo que implica el bajo peso

El bulímico

conflictivo, impulsivo y poco tolerante a las presiones
ingiere gran cantidad de comida (de alto contenido energético)
después de los atracones vacía el estomago con purgas y vómitos
combina orgías alimenticias con dietas severas
le aterra comer debido a las calorías, pero consume alimentos de manera voraz
después de comer siente culpa y vergüenza, oculta el habito de vomitar con diversas tácticas

Entrevista con el Dr.Armando Barriguete Meléndez

"Los trastornos de la alimentación, sobre todo la anorexia y la bulimia, se presentan en la adolescencia como parte de la crisis del desarrollo, del crecer, del descubrirse". Así explica este fenómeno el psicoanalista y psiquiatra Armando Barriguete Meléndez. Advierte que también es producido por múltiples factores: neurobiológicos, socioculturales, psicológicos y familiares. "Estos trastornos suceden dentro de una época de muchas crisis, de redefiniciones sociales y personales. Vivimos en un entorno donde al afecto, a la intimidad y a las relaciones no se les presta atención, los jóvenes inmersos en este entorno encuentran problemas para redefinir su identidad y para poder describir, conocer e identificar sus emociones".

El especialista afirma que "La crisis del crecer de la adolescente va ligada a los cambios del cuerpo. Su cuerpo evoca que llega una nueva etapa; que tiene nuevos deseos e inquietudes; que tiene gran susto por crecer y desarrollarse y el pavor a aumentar en medidas y peso la lleva a intentar detener su desarrollo mediante estas conductas alimentarias".

"Algunos jóvenes no asumen estos cambios — asevera — debido a que implican una manera de ser vistos y de ver; una manera de relacionarse con sus padres, de redefinir los interjuegos de poder frente a ellos. El cuerpo escuálido de los anoréxicos, que no evoca formas ni movimientos, va relacionado con el deseo de no manifestar lo que sienten. La esbeltez representa — aclara — un desafío, un desacato a lo voluptuoso, al deseo. Las jóvenes se autocastigan dejando de comer y dejando de expresar sus emociones y sentimientos, que no es otra cosa que dejar de ser ellas mismas".

Señala, además, que estos trastornos afectan entre el 1% y el 5% de la población universitaria en los países desarrollados y que de esta cifra 95% son mujeres. ¿Por qué? Armando Barriguete responde: "Durante mucho tiempo creímos saber lo que era lo femenino a partir de la descripción del hombre.

Desde hace unos 50 años la mujer se ha dado a la tarea de reflexionar y escribir sobre sí misma. Se está descubriendo. Esto ha generado la idea de que lo que se creía que era la mujer no lo es, pero tampoco lo que se creía que era el hombre; son identidades que se están redefiniendo de manera mutua y crítica. Sin duda, el ser mujer tiene un rasgo extra de crisis por la desigualdad social que existe con respecto al hombre".

Respecto a los factores familiares, el especialista subraya que "es en el contexto familiar donde cohabitan tanto la crisis de pareja de los padres, como la crisis del adolescente. Desafortunadamente, no siempre son manejadas en forma adecuada y las niñas con anorexia o bulimia no han podido aceptar los cambios producidos en su familia", señala.

El especialista en trastornos de la alimentación nos da su opinión acerca de la influencia que ejercen los nuevos modelos femeninos promovidos por la cultura de masas y la moda: "La moda por sí misma no propicia el trastorno, pero se suma a las dificultades que lo facilitan; las verdaderas causas surgen de la compleja naturaleza humana", concluye.

El doctor Armando Barriguete Meléndez es psiquiatra,
psicoanalista e investigador en la Clínica de los Trans-
tornos de la Conducta Alimentaria, en el Instituto
Nacional de Nutrición.

Sugerencias a los jóvenes para prevenir transtornos de la conducta alimentaria

Aprender a reconocer y expresar los sentimientos.
Aprender a identificar las necesidades propias y satisfacerlas sin perjudicar a otros.
Aceptar que nadie es perfecto y toda persona comete errores.
No ridiculizar, ni hacer bromas acerca de la figura o el peso.
Cuidar entrenamientos y dietas, sobre todo los atletas y bailarines.
No hacer dietas sin el consejo de un médico.
Aceptar su cuerpo, cuidarlo y quererlo.
Procurar hacer comidas en familia y estrechar lazos de afecto.
Rechazar la moda de la delgadez como una llave al éxito y a la aceptación social; recordar que los valores humanos son más importantes.

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comoves unam

sábado, 13 de agosto de 2011

Crece cifra de jóvenes desempleados.


Ciudad de México  (13 agosto 2011)
.- En México, la mayor parte de la población desempleada es joven.

No sólo son ellos más de la mitad de desocupados, sino que el porcentaje de desempleo de este último trimestre, comparado con el anterior, resultó ser más alto que el del total de la población.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, para el segundo trimestre del año el 55 por ciento de la población desocupada tenía entre 14 y 29 años de edad.

El levantamiento, difundido ayer, indica que de los cerca de 2.6 millones de mexicanos que están desempleados, 1.4 millones tiene menos de 30 años.

Mientras que el desempleo entre el total de los trabajadores mexicanos es de 5.2 por ciento, en el caso de los jóvenes alcanza el 8.6 por ciento.

La situación es más grave para los jóvenes que tienen entre 20 y 29 años de edad, ya que ellos representan cerca del 40 por ciento de los desempleados, con 1 millón de personas buscando trabajo sin conseguirlo.

La Encuesta revela que el número de jóvenes en el desempleo aumentó 6.4 por ciento en el último trimestre, con 85 mil 301 personas más en esta situación y es más grave para las personas de entre 20 y 29 años de edad, con un crecimiento del desempleo del 7.5 por ciento.

Al igual que ocurre en la población en general, los hombres jóvenes sufren más desempleo que las mujeres.

Según la ENOE, el 61 por ciento de los desempleados en este grupo de edad son hombres, con 862 mil 208 personas, mientras que hay 550 mil 330 mujeres.

En aquellos estados en donde la tasa de desempleo es la más alta a nivel nacional, los jóvenes presentan circunstancias todavía más difíciles.

En Tamaulipas el desempleo es del 8.5 por ciento, la más alta del país. Ahí la población de entre 14 y 29 años presenta una tasa de desocupación del 13.5 por ciento.

En Durango el desempleo juvenil alcanza el 12.7 por ciento; en el Estado de México, 11.4 por ciento; en Tlaxcala, 10.8 por ciento y en Zacatecas, el 10.2 por ciento.

Para José Antonio Pérez Islas, Coordinador del Seminario de Investigación y Juventud de la UNAM, las actuales generaciones de jóvenes tienen más complicaciones que las anteriores.

"Todos los logros que de alguna manera se pueden otorgar o reconocer a las nuevas generaciones: mejor escolaridad más acceso a las nuevas tecnologías, mejores niveles de información, mayor conciencia ecológica, etcétera, no se reflejan en las opciones que ellos tienen para mejorar su propia vida", aseguró.

'Estudio en casa, no soy nini'

Aunque el veredicto de su familia sea unánime: "eres nini", Alejandro Zúñiga lo rechaza.

"Soy autodidacta, estudio en mi casa materias de Derecho y trabajo los días de la semana que lo necesito para mis gastos y cooperar algo para la casa", dice.

A sus 22 años, Alejandro reconoce que le falta dirección para saber en qué enfocar su energía. En menos de tres años ha pasado de querer ser cocinero, militar y ahora abogado.

"Un tiempo me quise meter al Ejército, ofrecían buen salario y prestaciones y pues como no había mucho qué hacer pensé que era una buena opción. Luego me puse a pensar en lo que sacrificas, tu familia sobre todo por luchar por una guerra que no me parece, y mejor no", relata.

Si se le pregunta qué es ser joven, dice "no saber qué hacer, salvo deporte, pasar el rato, estudiar por su cuenta y salir con sus amigos. Lo asume con naturalidad.

"No tenemos como esa idea de saber qué queremos. Yo quería ser hasta militar, ahora abogado, luego quizá diga que también filósofo. Tengo sobrinos más chicos y como que no les veo entusiasmo de algo qué hacer, de aprender.

"No tenemos una dirección, un sentido, no sé, a veces trato de ver hacia mi futuro y es difícil imaginarlo", dice el vecino de Iztapalapa.

Alejandro advierte que las generaciones siguientes enfrentan todavía problemas mayores que la suya, como la apatía y la falta de oportunidades para su desarrollo. Por ejemplo, respecto a la escuela, dejó de ser una opción para ellos.

"La escuela ahora la ven como un obstáculo para ganar dinero. Los chavos ahora quieren ganar dinero para hacer sus cosas y como la escuela no va a dar un buen trabajo, pues se convierte en un obstáculo que debes terminar para seguir con tu vida".

elgolfo